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Crónica · 22 de marzo de 2026

La curva, con la mano levantada

Primera rodada oficial. Ciento cuarenta y dos kilómetros, asfalto mojado bajo el bosque y la primera vez que cuatro personas levantan la mano en un sitio donde no hay nada.

Por Víctor, Archivero 2 min de lectura

Imagen generada · ilustración del archivo

Salimos de Aranga a las nueve y cuarto con el cielo bajo y la certeza, muy gallega, de que el firme iba a estar mojado todo el día. Lo estuvo.

Es exactamente como queríamos estrenarnos, y no por romanticismo: la subida a Monfero en seco es una carretera bonita, y en mojado es una carretera que te obliga a rodar bien. Nadie aprende nada de un tramo fácil.

Betanzos, y luego el bosque

Los primeros veinticuatro kilómetros por la AC-840 son de trámite y sirvieron para lo que sirven: colocarnos. Escalón, separaciones, quién frena antes, quién entra más rápido. Fran de Farolillo Rojo, contando motos en cada parada como si llevara veinte años haciéndolo.

Café en Betanzos, la ría hasta Pontedeume y ahí se acaba la conversación.

En cuanto se deja el puente, el bosque se cierra sobre la carretera y no se vuelve a abrir en veintiún kilómetros. Asfalto oscuro, húmedo, con hojas del invierno todavía en el borde. La Guzzi delante marcando un ritmo que a las dos primeras curvas dejó de parecerme lento.

La recta

Hay una sola recta seria en todo el tramo. Está en la parte alta, después de que el bosque se abra un poco, y termina en una curva a izquierdas que se cierra al final.

Bruno levantó la mano izquierda a la entrada. Loly detrás. Yo detrás. Fran, el último, cerrando.

No hay placa. No hay ramo, ni cruz, ni nada. Es una curva de una carretera comarcal que no tiene nada de particular y por la que pasan al día treinta coches que no saben nada. Levantar la mano ahí, los cuatro, catorce días después de firmar un papel, es una tontería enorme.

Y no lo es. Es lo que hace que un club sea un club y no un grupo de WhatsApp.

La sobremesa

Comimos en Vimieiro, donde firmamos el acta. Y en la sobremesa hicimos por primera vez lo que ahora es el artículo 32: sacar las notas después, con el café delante, cuando ya no eres el que iba encima de la moto.

El tramo salió 9,1: asfalto 8,1, curvas 9,4, paisaje 9,8, tránsito 8,8. Discutimos el asfalto durante veinte minutos. Loly defendía un 7,8 por la hoja del tercio medio; acabó en 8,1 y en agosto, después del reasfaltado, subió a 8,5.

Ciento cuarenta y dos kilómetros. Tres horas y cuarto rodando. Seis horas y media de reloj.

Fue el mejor día de moto que había tenido en mucho tiempo, y no pasamos de noventa.