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En Galicia uno mira si va a llover. Es lo que se hace desde niño y es una costumbre razonable, porque llueve.
El 16 de mayo salimos de Carballo con el parte de lluvia limpio y volvimos a casa con una regla nueva escrita en el dosier de la ruta.
El día
Noroeste sostenido de unos 35 km/h, con rachas por encima. En el interior eso no es nada. En los tramos entre dunas de la AC-552, donde la carretera pasa entre el areal y el campo abierto sin una sola pantalla natural, es otra cosa: la moto se va, no mucho, pero se va, y lo hace de golpe al salir de detrás de un talud.
Loly, con la R6, lo pasó bastante peor que el resto. Moto ligera, superficie frontal escasa, posición de conducción que no ayuda a corregir. Fran, con la BMW y las maletas, tampoco iba cómodo por el motivo contrario.
El ritmo del grupo lo acabó marcando el viento, y no la carretera.
Lo bueno
Y sin embargo la ruta es una de las que más veces hemos repetido, porque hay una cosa que la salva y que no depende del viento: aquí no se viene a trazar, se viene a mirar.
Sesenta kilómetros de costa abierta con paradas cada quince. La ría do Anllóns. Camelle. Muxía a la hora de comer, con el santuario delante. Fisterra por la tarde con cien autocaravanas y visitándolo igual, porque hay que visitarlo.
Y luego el tramo del Pindo, que es corto, llega cuando la luz se pone buena y es de largo lo mejor del día.
La regla
En la sobremesa escribimos lo que ahora está en el dosier:
| Racha prevista de NO | Decisión |
|---|---|
| Menos de 40 km/h | Se rueda normal |
| 40 a 60 km/h | Ritmo bajado y separación aumentada en las dunas |
| Más de 60 km/h | Se cambia por los Ancares |
La tercera fila la usamos por primera vez el 4 de julio, con alerta naranja, y esa vez ni siquiera cambiamos de ruta: cancelamos (CIR-2026-004).
Un club que documenta lo que hace acaba teniendo criterios en lugar de opiniones. Este fue el primero.