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El 5 de septiembre hicimos la segunda actividad formativa del año, con lo que cumplimos el mínimo del artículo 24. Seis horas de primeros auxilios en carretera, impartidas por personal sanitario, en Betanzos.
Fue la actividad menos divertida y la más útil de las veintiséis que llevamos.
El programa
Protección del lugar. Valoración inicial. Retirada del casco a cuatro manos. Soporte vital básico. Desfibrilador. Y una cosa en la que ninguno habíamos pensado: qué decir exactamente al 112 desde una carretera de montaña que no tiene nombre.
Lo que no sabíamos
Uno. El casco no se quita. Salvo que haya que quitarlo — parada respiratoria, vómito, vía aérea comprometida — y entonces se quita entre dos, uno sujetando la cabeza y el cuello alineados y otro abriendo y retirando. Nunca uno solo, nunca tirando.
Esa frase da título a esto porque es la que nos dijo el instructor cuatro veces y la que se nos quedó a los cuatro.
Dos. La primera llamada es peor de lo que crees. Nos hicieron simular una y ninguno fue capaz de decir dónde estaba. «En la LU-651, subiendo, después de un puente» no es una localización. La solución es tan simple que da rabia: la mayoría de los móviles dan las coordenadas en un par de toques, y hay que saber dónde están antes de necesitarlas.
Tres. Lo que hay en un botiquín de moto de los que se venden no vale casi para nada. Lo que vale es lo grande: apósitos compresivos de verdad y una manta térmica. La hipotermia en una cuneta gallega en noviembre llega mucho antes de lo que uno piensa, aunque no haga frío.
Lo que acordamos
Está en la circular:
- Botiquín obligatorio en toda rodada y todo viaje.
- Lo lleva la BMW, que es la de las maletas. Si no sale esa moto, lo lleva quien dirija la actividad.
- Contenido mínimo definido, con manta térmica y tijera de emergencia.
- Y una tarjeta plastificada con las coordenadas de los puntos sin cobertura de las rutas de montaña — los Ancares y el Courel, que son justamente donde más falta haría llamar.
- Se revisa dos veces al año, en los talleres de marzo y noviembre.
Por qué lo contamos
Porque este archivo publica lo que el club hace, y lo que el club hizo el sábado fue pasar seis horas aprendiendo a atender a uno de nosotros tirado en una cuneta.
Es lo menos épico que hay en toda esta web y probablemente es lo más serio.